HABLAR DE SUICIDIO…puede evitar una muerte por suicidio

Por: Martha Escamilla – Psicóloga

El pensar en que un ser querido se quiera quitar la vida, nos puede dar pánico y/o evitamos hablar del tema, porque no sabemos que decir o porque nos da miedo que si lo hablamos le vamos a dar ideas para que lo haga.  Sin embargo hablar sobre el suicidio de una manera empática, no resulta en más suicidios; de hecho, hace todo lo contrario, en muchos casos se pueden evitar un suicidio.  Espero este articulo te de algunas herramientas para ayudar a alguien que tenga pensamientos suicidas.

FACTORES DE RIESGO:

Haber vivido uno o varios TRAUMAS: abuso sexual, violación, abuso físico, guerras, enfermedad crónica. Cuando una persona tienen Trastorno de Estrés Postraumatico (TEPT), es porque su cerebro se ha traumatiza y se produce una seria de síntomas que provocan sentimientos de depresión , impotencia y desesperanza.

Cuando la persona enfrenta una PERDIDA o tiene miedo a una perdida como: Fracaso académico, arresto, encarcelamiento, intimidación, vergüenza, humillación, acoso cibernético, problemas financieros, fin de una relación, perdida de trabajo, perdida de amigos por orientación sexual, perdida de estatus social.

El DOLOR CRÓNICO, una enfermedad terminal, el sentirse carga para otro puede llevar a una persona a aislarse y a querer quitarse la vida. Hay personas que no quieren matarse, pero no saben como pedir ayuda o no quieren ser carga para otros.

El ABUSO DE SUSTANCIAS puede aumentar las ideaciones suicidas y hará que actúe impulsivamente.   También hay algunos medicamentos que producen ideaciones suicidas.

INTENTOS PREVIOS, hay quienes decididamente quieren morir y lo seguirán intentando hasta lograrlo.

 

kevin turcios

PENSAMIENTOS/IDEACIONES SUICIDAS:

Es importante explicarle a la persona que en momentos de intenso dolor, estrés continuado y sufrimiento emocionalnuestros sistema nervioso  se  puede ver comprometido,  “colapsa” e impide que pensemos claramente y encontramos recursos para seguir adelante.  Ahí nos empezamos a aislar y podemos sentir que independientemente de lo que hagamos no vamos a poder salir de ahí. Entonces empiezan los pensamientos suicidas, no es para acabar con la propia vida en sí, sino para terminar con este estado de dolor profundo e indefensión, que es insoportable.

Estos pensamientos suicidas no ocurren de la noche a la mañana; más bien son el resultado de una gran cantidad de factores a lo largo del plazo, que si siguen empeorando o no mejoran, lleva a la persona a diseñar un plan de acción para quitarse la vida.

Muchos no buscan ayuda por vergüenza y hay otros que para poner fin a la vergüenza, deciden terminar con su vida. Si la vergüenza se cambia por compresión posiblemente les sea más fácil a la persona en crisis pedir ayuda y al otro escuchar sin prejuicios. Desafortunadamente vivimos en una sociedad que se “castiga al débil, al diferente, a la minoría”  y esto puede hacer que la persona que está en crisis sienta vergüenza por su estado y/o situación, y termina aislándose aún más porque siente que no hay un espacio seguro donde pueda compartir su desesperación. Este aislamiento, no solo intensifica su agonía, sino que previene que pida ayuda y termina concluyendo que la mejor solución a su problema sea la muerte.

Hace unas semanas supe de un hombre maravilloso, padre de familia, profesional, “exitoso” que se quitó la vida. Quien me lo estaba contando, en su intento de entender porqué se suicidio me decía “pero él era un buen ser humano, una buena persona, era un médico famoso”, dando a entender como si esa condición lo eximiera del suicidio. Y es que una persona no decide suicidarse porque sea buena o mala persona. El suicidio no respeta edades, ni clase sociales. Hay personas que aparentemente lo tienen todo y se quitan la vida.

QUE PUEDES DECIR:

«Me he dado cuenta de que estás hablando mucho sobre la muerte y sobre querer estar muerto…

¿ Estas pensando en suicidarte?.

¿Qué quieres dejar de sentir?.

¿Qué te lleva a querer quitarte la vida?. 

¿Las ideas suicidas están ahí todo el tiempo?.

¿Tienes solo una idea o tienes ya un plan?, 

¿Cómo puedo ayudarte?

ESCUCHA SIN  juzgar, sin decirle qué hacer o no hacer. Valida sus emociones. Igualmente si dice que no quiere, explícale lo que digo al comienzo del articulo.

Si no le puedes escuchar porque te da angustia, díselo, háblale de tus miedos, pero no te conviertas en el centro de la conversación, no le des sermones. Juntos podéis buscar ayuda profesional para esta crisis.

CUIDALO, NO LO DEJES SOLO.  Si te pide que le guardes el secreto, dile «en este momento por el estrés no esta pensando bien, y porque me importas, necesito contárselo a otro adulto de confianza» para buscar la ayuda adecuada.  Tal vez tengas la sensación de estar traicionando, pero este tipo de ideas siempre se deben contar a un adulto de confianza y tomar en serio.

 

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Martha Escamilla