Testimonios

A veces  un testimonio puede volvernos la esperanza….

He omitido el nombre de mis pacientes y he cambiado algunos detalles para proteger su identidad.

 

 

Mari Hamamoto Photography

 

 

DUELO

El enero de 2015 , 15 días después de que mi hija nació, mi papá , de forma inesperada se murió. La verdad que es una situación muy complicada y muy difícil de manejar, por más compañía que tengamos, superar la muerte de un ser querido es algo muy muy difícil. Yo hice terapias y demás pero realmente seguía teniendo temporadas difíciles de tristeza absoluta y eso que uno no quiere ni despertarse…  Hace 2 meses tuve la Súper oportunidad de hacer una TERAPIA ESPECIALIZADA EN DUELO y no saben la experiencia tan INCREÍBLE y tan linda !!!! Fue en 2 sesiones de más o menos dos horas y de verdad no saben el cambio. Con esta terapia logran reconectarse con la persona que perdieron y es una cosa increíble. Hoy puedo decirles que claro que sigo extrañando a mi papá, claro que lo pienso y me hace falta todo el tiempo, pero la sensación de no poder seguir adelante, desapareció por completo !!!!! De verdad les SUUUUUPER recomiendo esta terapia. La persona que la hace no vive en Colombia pero va a venir en Septiembre, se llama Martha Escamilla. Si quieren sus datos para tener una cita o quieren preguntarme cualquier otra cosa, con todo el gusto ! Que tengas un feliz día !!

 

http://marthaescamilla.com/terapia-para-duelo/

A.L

 


Mari Hamamoto Photography

DUELO

Hace aproximadamente tres años en un paseo familiar, y tras un inesperado accidente,  perdí a mi esposo y  mis dos hermosas hijas de 15 y 11 años de edad; mi impotencia para evitarlo, el desconsuelo al recibir la noticia de su muerte, el afán de darles santa sepultura, el afrontar la llegada a casa llena de sus cosas, sus recuerdos y sin su presencia, el tener que enfrentar la soledad, el ver tus proyectos de vida en blanco, es un proceso muy fuerte y doloroso.

La manera de superar este triste acontecimiento y tratar de rehacer poco a poco mi vida, solo ha sido posible a través de la oración y la Fé en Dios, así con lágrimas del alma he aprendido que fui una mujer afortunada al estar rodeada por unos seres maravillosos, a los que no me quedó ni una gotica de amor para brindarles como esposa y como madre. Sin embargo, cuando dejas que Dios te consuele y te agende la vida, El se encarga de colocar en tu camino personas valiosas que con sus conocimientos te pueden ayudar a comprender mejor estas situaciones tan difíciles.

Y en este proceso, al cabo de tres años, apareció la Dra. Martha Escamilla con quien pude evidenciar, a través de sus sesiones psicológicas, que en mi DUELO aún tenía PENDIENTES grandes CUOTAS DE DOLOR, TEMOR y ANGUSTIA que trataba de OLVIDAR o pensaba que había superado, pero en realidad, no era así, te empeñas en vivir y dejar que el dolor no te gane la batalla, pero la vida sigue y es imposible que una lágrima no se desgrane por tu mejilla cada que llega una imagen del accidente o de sus muertes, un aniversario, un cumpleaños, un día de la madre o una navidad, y sabes que ya no puedes abrazar y besar a tus seres amados, a tu familia.

Puedo decir que la terapia no es un mecanismo mágico, por medio del cual el dolor desaparece automáticamente, el dolor muy seguramente va a regresar, pero sé que voy a tener más herramientas para ganarle a la nostalgia, a la soledad y al desasosiego, abriendo la mente y dándome la oportunidad de enfrentar mis miedos para avanzar.

Ahora, DESPUES DE LA TERAPIA, ya “no trato” de evitar “no pensar” en el accidente o en el dolor que su ausencia me causa, simplemente la imagen del accidente parece mas lejana, como algo que paso hace mucho y aunque claro que me hacen falta y siempre será asi, puedo visualizar a mi familia internamente con menos dolor y sentirla dentro de mí espiritualmente porque logro comprender que siempre estaremos unidos por un amor perfecto en el Ser Superior que nos creó y nos permitió conocernos y amarnos.

Esta terapia fue ha sido muy valiosa colaboración en mi proceso de recuperación emocional, es fundamental abrir el corazón para ayudarlo a sanar totalmente, sobre todo, cuando tu vida estructurada a nivel familiar, académico y profesional da un giro de ciento ochenta grados al perder repentinamente a las personas que más amas.

 B.A

 


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DUELO

Mis padres murieron hace más de dos décadas cuando yo era prácticamente una adolescente. Por las circunstancias en las que ellos murieron, nunca tuve la oportunidad de hacer un duelo o despedirme. Las terapias me llevaron a darme cuenta de esto y me permitieron ir a esos momentos dolorosos nuevamente desde ese espacio seguro que Martha crea en la terapia. Un espacio donde pude conectarme profundamente conmigo misma, con mi dolor, y con todos los miedos y emociones aterradoras y dolorosas que sus muertes causaron, me hicieron sentir y que habían estado grabadas y atascadas dentro de mí por tantos años, sin saberlo.

Mientras trabajábamos las emociones atascadas, se abrió una puerta hacia un nuevo entendimiento sobre su muerte y sobre toda mi vida e inmediatamente me puede reconectar con mis padres dentro de la terapia. Los pude volver a sentir, estuvieron conmigo, sentí su presencia real y ellos mismos me ayudaron a sanar su propia muerte y en cierta forma yo también los ayudé a seguir su camino. Entendí que mis padres hicieron una transformación después de morir y ahora ellos son parte de algo mas grande. La muerte tuvo otro significado.

Dentro de ese espacio de la terapia no solamente pude sanar enormemente mi pasado, sino que además vinieron herramientas que ahora utilizo a diario y que me ayudan en el día a día a vivir mejor. Después de las terapias me siento diferente. Mi vida está cambiando. Puedo respirar diferente, el aire entra hasta el fondo de mis pulmones, me siento más liviana y libre. Me siento tranquila y confío más en mí. Ya no estoy arrugada como una uva pasa, ahora soy como una mariposa que pudo salir de su crisálida. Es como si la terapia se hubiera extendido hacia otros aspectos de mi ser.

T.C

 


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DUELO – SUICIDIO

He vivido mucha soledad en toda mi vida y  cuando mis hijas nacieron me volqué sobre ellas para no vivir mi soledad.  La muerte de mi padre cuando era pequeña, la muerte de mi único hermano fueron muy duros para mi, pero el dolor y terror que sentí por la muerte de mi hija fue violento. No podía parar mi mente, mil preguntas me hacia todo el tiempo, “si hubiera hablado más con ella esa mañana, si le hubiera preguntado, si me hubiera levantado para darle el desayuno, si la hubiera llamado…..”, no podía dormir, estaba irritable, la escena de su muerte, lo que debió sentir, lo que la llevo a decidir quitarse la vida,  no me dejaban en paz.  Repasaba mentalmente los días anteriores, buscaba pistas que me hubiera dicho y no me di cuenta y me daba rabia o no haberme dando cuenta. En casa nos sentábamos a repasar sus días anteriores, buscar entres sus cosas a pensar, que no vimos, que trato de decirnos que no escuchamos. Pero esto se me convirtió en una obsesión, me enfermé, yo también quería morir. Mi hija mayor estaba preocupada y me dijo, mama ya perdí una hermana, no podría ahora también perderte a ti, voy a buscar ayuda para ti y a los pocos dias me recomendó a Martha,  que había ayudado a una amiga suya hacer el duelo de su padre.

Durante la sesion, me di cuenta del dolor era tan inmenso cuando supe de su suicidio que me anestesie, el dolor me quebraba, volvi a ver  las escenas, las reconstruí, sentí de pánico, tristeza,  no existe en el mundo un dolor mas grande en el mundo que una madre pueda sentir. Era terror, desgarramiento.

No se en que momento o como las imágenes que me desgarraban, empezaron a desvanecerse. Luego de mi primera sesion note cambios importantes. Hice un par de sesiones mas, venían recuerdos de cosas que ni siquiera recordaba que habíamos vivido, habían como olas de dolor y luego mas olas de calma. Poco a poco la aceptación y el silencio me fueron acompañando, y en ese silencio la puede sentir a ella, como algo amoroso que me abrazaba.  Me puede despedir.

Amo a mi hija, la perdoné, si es que yo debiera perdonar y ella a mi, y respeté su decisión. Estoy orgullosa de haber sido su madre.  Las imágenes de ella cayendo y todo lo que vino después y lo que yo pienso vivió antes, ya no vienen. Nunca pensé que esto fuera posible.  Ahora la recuerdo viva…ya nos reencontraremos cuando sea mi momento, mientras tanto disfruto a mi nietecita que me dejo.

P.T


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DUELO

Mi madre murio hace 2 años, de una neumonia que se le complico a sus 87 años. Aunque yo sabia que “murio tranquila”, que ya habia vivido su vida y  que hicimos todo lo que pudimos, siempre la cuidamos [quedo viuda a los 50 años] no pude evitar entrar en una depresión.  Entrar en casa y ver su habitación vacia, ver sus cosas, el sillón donde se sentaba a ver la tela me producia mucho dolor.  Empeze a aislarme de las personas y deje de hacer cosas.

Busque a Martha porque mis hermanos estaban preocupados por mi, me veian muy ansiosa, deprimida.

Antes de hacer la terapia de duelo, hice varias sesiones para estabilizarme un poco, pues siempre he sido ansiosa. Cuando ya estuve lista para hacer el proceso de duelo, me sorprendieron que yo pensaba que ya había sentido el dolor de su muerte y no fue asi, sentí mas dolor, diferente estaba vivo, y puede sentir la tristeza , fue muy doloroso, pero luego de ello, vino paz.

Ya no tengo sentimiento de pena cuando la recuerdo, ahora siento que ella esta en mi, es curioso, antes la buscaba en sus objetos,  en su habitación sentándome en su silla, ahora me siento conectada con ella. Ya entro en casa tranquila y puede cambiar su habitación y salir de sus cosas, antes esto hubiera sido impensable, sentía culpa, Ya no.

Volví a viajar, ver a mis amigos, familia, la extraño y la pienso, pero con amor.

M.C

 


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AYUDA PSICOLÓGICA TRAS INTENTAR SUICIDARSE

Mi experiencia con la terapia ha sido bastante buena y agradable. Llegue confundido y derrotado, sin saber lo que estaba haciendo y con la incertidumbre de saber si  la terapia funcionaria o no.

Fue un proceso; a veces sentía ansiedad y desilusión al darme cuenta de que pasados 5 minutos, mi vida no se había arreglado por arte de magia. No fue fácil, tuve que sentir emociones que había estado evitando y no quería volver sentir. Mis padres buscaron a Martha, luego de que  intente quitarme la vida, por un artículo que tiene sobre el suicidio.

Descubrí que mi ex esposa me venia siendo infiel, ella quiso terminar la relación a pesar que teníamos un niño pequeño. Esto me dio muy duro y además yo estaba pasando por una situación complicada y estresada. Entre en un hueco, no encontraba consuelo y desde la desesperación y la obnubilación de mi mente, fue lo único que pensé fue en acabar con todo.

Hoy,  veo atrás y se que no lo volvería hacer, hay mas opciones.

Al cabo de cada sesión y mirando un poco hacia atrás, me daba cuenta estaba avanzando. Ya en terapia, me di cuenta que no estaba solo en el mundo, que yo no era el único con problemas,  que era normal que sufriera y que el sufrimiento iría pasando. Con el tiempo, saber que mas personas habían pasado por eso,  lo habían superado y al final salido adelante es bueno. Existen problemas peores; sin embargo el mío es mío, es suficientemente importante y debo ponerle cuidado.

El trabajar el dolor y la traición, o “procesarlo” como dicen Martha, mi dolor fue sanado y la sensación de fracaso. Esto me ayudo a ver otros horizontes, me dolía pero no me derrumbaba.  Sin pensarlo me veía pensando las cosas de diferentes maneras encontrando las respuestas que buscaba, y lo más importante ACEPTABA lo que era, me aceptaba a mi mismo y fue volviendo la calma.

Mi testimonio y aunque es personal, lo comparto con ustedes para que cualquier persona que  piense en quitarse la vida o lo haya intentado y se sienta identificado con mi caso, sepa que si se puede, que si hay tranquilidad y que la calma llega. Que afuera en el mundo hay mas personas como tu y yo y que estamos para ayudarnos cuando lo necesitemos.

K.L

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/ese-tipo-personas-no-suicidan/176048

 

 


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MIEDO ESCENICO

Invisible pero con unas ganar enormes de decirle al mundo que existo; esa era la sensación que tenía todos los días.

Todo empezó hace 3 años, o tal vez un poco más. Me sentía feliz y cómoda en mi trabajo, con mis amigos y familia; de repente sin aviso, empecé a sentir angustia, temor, duda , cuando debía ponerme de pie para presentar. Al paso de los días, ese temor me empezó a consumir, me sentía “indefensa”, me temblaba la voz, me sonrojaba, las manos me sudaban, pensaba dentro de mi: “lo estoy haciendo mal”, “el público notará que estoy nerviosa” “ que vergüenza”

Me desconocía, no podía entender porqué me pasaba y lo más importante, no sabía cómo solucionarlo.

Busqué en internet varías alternativas, taller de comunicación, libros para vencer el miedo escénico y ayuda psicológica. Me decidí por la tercera opción, necesitaba indagar qué pasaba en mi interior. Encontré a Martha gracias a un artículo de una revista prestigiosa de mi País. La contacté y al cabo de 5 días empecé mi sesión.

El avance fue notorio, comprendí lo que le ocurría a mi cuerpo y cómo ese comportamiento constante le enviaba a mi cerebro un mensaje de alerta y autodefensa. Sucesos del pasado, aportaron al temor, miedo e inseguridad, más sin embargo, una vez los recordé  y procese, fue muy liberador. Fue como dejar atrás una carga que llevaba en mis hombros por muchos años.

Aprendí a conectarme con el aquí y el ahora, a respirar, a creer en mi, en mis habilidades y talentos.

Después de algunas sesiones, empecé a retarme, sabía que si no practicaba no podía poner en práctica los recursos que Martha me había enseñado. Empecé a ponerme de pie en pequeñas reuniones, manejé mi respiración y poco a poco fui haciéndolo mejor. Claro, existieron reuniones en las que me equivocaba, pero lo que rescato de eso es que ya no me reprochaba o deprimía. Sabía que era parte del proceso y en  una siguiente ocasión lo haría mejor.

Por razones ajenas a mi voluntad, debí suspender el tratamiento por un tiempo, pero hoy me siento diferente y consciente, tengo en mis manos herramientas de gran valor para caminar hacia adelante en búsqueda de mis objetivos y veo que cosas que me importaban ya no me importan.

P.O

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/no-favor-publico-no/113842

 


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MIEDO ESCENICO

Mi experiencia de esta terapia ha sido más que fantástica, para poder comunicarme con más seguridad.

Como resultado de mi infancia tenía “miedo escénico” que se manifestaban en una serie de bloqueos que me impedían relacionarme, sin tensión y  con naturalidad, con otras personas y avanzar profesionalmente. No me veía capaz para nada, aunque lo fuera de sobra en muchas otras situaciones.

En seguida me entraban las inseguridades, los miedos que incluso en alguna ocasión me dejaron sin voz. No veía sentido a “estos miedos irracionales” , pero ¿por qué?, me repetía una y otra vez, ¿qué me pasa?.

Siempre tuve la imagen de ser fuerte, muchos se apoyaban en mi para que les ayudara a solucionar sus problemas, pero los míos me los guardaba, parecía que no eran importantes…

Me conocía, sabía cómo era, habían cosas que me gustaban de mi, pero por esos bloqueos y ese miedo escénico, no podía ser yo. La voz que no me salía, me impedía actuar con naturalidad. Me costaba, incluso a veces mirar a los ojos de otra persona… lo hacia como avergonzándome de algo que no entendía, pues mi conciencia no la podía tener mas tranquila y no tenía nada que ocultar.

Incluso a veces me decía: Si pudiera ser como soy realmente, sin estos pensamientos que me paralizan, creo que mi vida sería mucho más fácil. Qué suerte los demás, que pueden mostrarse tal como son en su trabajo, en su vida Pero me di cuenta que lamentarse no solucionaba nada, al revés, pasaba el tiempo y cada vez me sentía peor. Era consciente de que tenía que arreglar algo, no sabía qué, pero debía contactar con un profesional…

Un día por casualidad vi una referencia de Martha en Internet, en una articulo sobre miedo escénico. No lo pensé y contacté con ella.

En seguida supe que había acertado. Sin darme cuenta, pude sacar todo lo que tenía dentro escondido, con un cariño por parte de ella impresionante. Incluso le decía nunca podía imaginarme que iba a poder abrirme tanto con alguien y que iba a verme llorar…

Al hablar de todo con naturalidad, sin tener que esconder nada, fueron saliendo cosas del pasado que parecían sin importancia, pero que me hicieron mucho daño. Ya no tenía que ocultar nada, estaba resuelto, podía empezar a ser yo…

Además, Martha me ayudo a entender porque me paralizaba, porque me constaba relacionarme, pensar claramente, cuando mi sistema nervioso se me disparaba. Entender esto fue muy importante para mi, ya sabia que me sucedía, no estaba loca! . Además con las serie de herramientas que me enseño , para poder hacer frente a esos miedos, en el caso de que volviesen a aparecer me ayudaron a parar el miedo al miedo o hacer las cosas a pesar del miedo. Fue un trabajo de equipo, en sus sesiones procesamos y yo empleo las herramientas, que me ayudan a estar en el acá y el ahora.

Con el paso del tiempo me sorprendo a mi misma haciendo sin pensar cosas que antes ni haría. Mas segura, disfruto mas de la vida, de la música, de mis hijos, de la gente que quiero.

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/ayudas-para-hablar-publico/116434

T.L

 


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HOMOSEXUALIDAD

En el 2010 mi hijo tenía 20 años y estaba estudiando un pregrado en Canadá lejos de nuestro país de residencia. Ya tenía un año fuera de casa, lo fui a visitar y quedarme con él un par de meses, compartir con él, conocer la universidad, sus amigos y su ambiente.

Mi hijo siempre ha sido un muchacho muy brillante, inteligente, cariñoso, colaborador, estudioso y con mucho criterio propio para defender su posición cuando no esta de acuerdo con algún tema o situación en la familia, en su colegio o en su país. Estando sola con él, comencé a notar que se retiraba de mi lado para hablar por su teléfono casi en secreto, estaba muy ansioso y lo reflejaba en la comida, comiendo grandes cantidades a cada rato. Me llevó varias veces a lugares que tenían colgada la bandera tricolor y restaurantes donde habían parejas abiertamente homosexuales y siempre salía el tema, que yo abordaba con toda la ignorancia que tenía al respecto y él siempre conseguía un buen nivel de conversación y planteaba su opinión como una persona abierta y contraria a cualquier tipo de discriminación

Un día me dijo: “Mamá, estoy enamorado de un muchacho de la universidad, es mi novio y es la persona a quien amo, soy homosexual. Yo lo he pensado mucho, era muy infeliz cuando estaba en casa porque sabía lo que me pasaba y trataba de cambiarlo saliendo con chicas, pero ninguna me intereso realmente».

Yo caí en un estado de angustia tremendo y le dije que aunque no lo entendía, yo lo quería mucho y eso debía ser suficiente. Que me diera tiempo para asimilar lo que a él le había costado tanto.

Lloré pensando que mi hijo tendría muchos problemas en su vida, que lo discriminarían, incluso su propio hermano y el resto de la familia, me venía a la mente el fantasma del sida, que él no tendría hijos y nosotros tampoco nietos por parte de él, que mi esposo podía decidir no seguir apoyándolo económicamente con sus estudios en Canadá y quizás decidiera que no volviera a la universidad, quizás hasta lo botaría de la casa y todos esos pensamientos negativos me hacían mucho daño pues sufrí y lloré desconsoladamente todo ese tiempo.

Comencé buscando en internet la historia de hombres y mujeres muy conocidos y exitosos que habían reconocido su homosexualidad y como se habían superado y estaban plenos y felices. También encontré una página de un grupo español llamada familias por la diversidad, les escribí y tuve el inmenso privilegio de hablar con su presidenta Isabel Martínez  que me oriento,  A través de este grupo recibí un valioso artículo escrito por la psicóloga Martha Escamilla orientado a dar luces a los padres de personas con orientaciones sexuales diferentes a las aceptadas comúnmente por la sociedad y decidí contactarla y tener con ella varias sesiones.

Sentía que mi hijo había salido del closet para yo entrar pues no me atrevía a hablar con mis hermanos ni amigos acerca de lo que me había enterado. Aunque no soy una persona depresiva me sentía muy triste, sin ánimo para hacer las cosas, bajé de peso pues ni comer me provocaba y sentía una tristeza muy grande en mi alma.

Comencé las sesiones con Martha con todo el apoyo de mi esposo quien estaba preocupado por mi pues para él la homosexualidad de nuestro hijo no era para preocuparse sino para apoyarlo y ayudarlo. Sin embargo, jamás recriminó mi actitud y más bien me acompaño en el proceso.

Además de las sesiones, Martha me compartió libros para documentarme, entender que esto era algo normal. Alguna sesiones se hicieron por internet otras presenciales, y unos meses después estaba yo preparada para salir del closet con el resto de la familia.

Mi hijo se graduó en el 2013 con muy buenas calificaciones, fuimos mi esposo y yo  a su graduación y conocimos a su pareja. Salimos juntos y la pasamos súper bien. Y hoy 5 años después nos estamos preparando para su matrimonio.

Tenemos una foto familiar en nuestra sala donde él esta y ya varias de mis amigas saben que mi hijo es una persona valiente, con una realidad diferente que nos ama y está pendiente de sus padres como la mayoría de los hijos.

Mi hijo sigue siendo una persona extraordinaria, él no ha cambiado, he cambiado yo gracias a las personas que me ayudaron, cambié  la ignorancia por conocimiento, a través de desaprender lo que me hacia daño y no servía, de borrar prejuicios innecesarios porque mi meta es aceptarlo, apoyarlo y amarlo más que nunca y sobre todo entender que él es tan normal como cualquier otra persona.

En ese año de turbulencia de sentimientos nunca pensé siquiera que podría compartir estas líneas, pero la idea de que mis palabras puedan al menos ayudar a algún padre, madre, hermano o hermana, familia o amigo de un homosexual me dio valor para hacerlo. Es devolver un poco al universo lo que yo también conseguí gracias a otras personas maravillosas que han compartido sus experiencias o han estudiado para ayudar a otros. Tengamos paz, que al final, todo estará bien y habremos crecido.

M.P

https://www.dinero.com/opinion/opinion-on-line/articulo/mi-hij-gay-como-aprender-aceptarlo/105116

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/mi-hijo-salio-su-closet-para-entrar/175618


Mari Hamamoto Photography

ESTRÉS

Hice 6 sesiones de hipnosis, en un momento en que estaba cayendo en depresión, por la situación laboral que estaba viviendo. Deje un excelente trabajo, porque mi vida era “solo en trabajo”,  como me iba tan bien y era bueno en lo que hacia, vi que empezaba a estar a la defensiva con las personas y mi ego y arrogancia cada vez eran mas altos. Luego entendí que todo esto era  para no dejarme afectar o sentir impotencia por las situaciones.  Mi infancia no fue fácil,  tuve muchas carencias emocionales y económicas.

Las sesiones de hipnosis me permitieron reconectarme con mi esencia, debido al día a día, los problemas y las situaciones presentadas había ido entrando en un ciclo de lamentos, incertidumbre y falta de foco que me tenían estancado, viviendo a través de mis traumas de niño.

La terapia me permitió ser consciente de estos y otros patrones de reacción que tengo establecidos cuando me encuentro en determinadas circunstancias, entenderlos, trabajar con herramientas de mindfullnes y el análisis de la situación presente y lograr decidir dónde prestar mi atención, al poder decidir donde prestar mi atención tengo alternativas y diferentes caminos para romper los ciclos.

Ahora cuento con un identificador consciente de patrones, no significa que ya no los tenga, pero los puedo ver, entender y procesar de una mejor manera. Hay otros patrones que tenia que se fueron, no se como, pero ya hay cosas que me afectaban, que no me afectan, los puedo ver a la distancia y me permiten ser mas asertivo.

Muchas gracias, la terapia me ha quitado un peso, me ha brindado herramientas, alternativas y por ende mucha serenidad

C.O

 


Mari Hamamoto Photography

ABUSO SEXUAL

Me han regalado este espacio para contar mi experiencia, y me gustaría que este relato sirviera para que otras personas que han vivido la misma experiencia que yo, abuso sexual, al querer dar un paso al frente y para pedir ayuda. Es complicado superar sola esta experiencia traumática. No voy a contar mis vivencias, lo que quiero contar son las respuestas y las situaciones con las que me he ido encontrando a lo largo de mi vida en relación a este tema y me han hecho daño.

Creo firmemente que las experiencias hay que vivirlas en primera persona para poder comprender en profundidad lo que suponen. Y, aún así, la misma vivencia no significa lo mismo para las personas que la han padecido. El abuso sexual es una experiencia lo suficientemente traumática como para simplemente “dejarla pasar y no prestarle atención”. Pedir ayuda psicológica para enfrentarse a un problema complicado es un acto de valentía, aunque a veces nos congelemos solo de pensar en hacerlo.

Una cuestión muy recurrente y cuestionada son los mecanismos de defensa. Todos tenemos este tipo de recursos y son muy personales: lo que para ti es importante, puede no serlo para mí pero, aún así, hay que respetarlos. Los mecanismos de defensa que se pueden llegar a desarrollar, con cualquier experiencia traumática vivida, pueden ser muy diferentes en cada persona. Hay personas que necesitan hablar de la experiencia totalmente a oscuras, no soportan verse a sí mismas en esa situación, y esto hay que respetarlo. Hay víctimas que el mirar directamente a los ojos les produce demasiada ansiedad, hay que respetarlo. Hay víctimas que no soportan una cercanía física, esto hay que respetarlo, y situarse a un distancia prudente y pactada con  la persona, de tal manera que eso no sea un problema añadido en el trabajo durante el proceso. En definitiva, mecanismos de defensa muy particulares, como todos, que hay que respetar. Me he encontrado con situaciones en las que se me “criticaban” algunos de mis mecanismos de defensa, como por ejemplo, necesitar unas condiciones diferentes para dormir tranquilamente. Que son tonterías me dicen, y para mí son mi tranquilidad para poder descansar. Hay que respetar lo que produce sosiego en la vidas de las personas ¿no lo crees así?. ¿Quién define lo que es lo normal?. Este tipo de “críticas” me ha llevado a aislarme más en la vida, mucho más de lo que ya me aislaba el abuso en sí.

Cuando he compartido esta experiencia con personas cercanas o de confianza, muchas veces me dicen que “PASE PÁGINA ”. Esta frase es lapidaria para cualquiera. No se trata de pasar página o de intentar olvidar lo ocurrido. Lo que hay que hacer es llenar esa página en blanco y leerla sin que las emociones nos desborden. No tiene que escribirse siendo explícita en los recuerdos, basta con que la persona, a través de símbolos, palabras, dibujos, o lo que sea que le ayude a plasmarlo, sea capaz de reconocerse en ella, darle un sentido y que no duela. Que su margen de emociones sea lo suficientemente fuerte para poder verla una y otra vez sin que por ello se sienta sobrepasada. No es pasar página, es aceptar esa parte de tu vida y realizar un proceso de sanación para que no te abrume de tal manera que te disocie cada vez que entras en ese tema.

Otra situación muy común es la FALTA DE EMPATÍA. Tiene que ver con lo anteriormente citado, pero quiero centrarlo en la definición de empatía. La RAE la define como la capacidad de percibir, compartir y comprender (en un contexto común) lo que otro ser puede sentir. Muchas personas afirman ser empáticas, pero esto no siempre se ajusta a la realidad. No es que lo hagan a propósito, creen que lo son porque son buenas personas, pero cometen errores que pueden ser terribles para la persona que ha pasado por este tipo de experiencia. Lo cierto es que no tienen porqué saber, pero hay que ser muy cuidadosos y conocer lo que este tipo de vivencia puede suponer en un persona. Por poner algún ejemplo, algunas veces me he sentido juzgada. Cuestionada en relación a mi actitud: por qué no saliste corriendo, por qué no gritaste, por qué no peleaste. Esto en relación a la situación concreta. También  me cuestionaron por qué no lo dije antes, por qué hice esto o lo otro, si estoy segura de que aquello ocurrió así, etc. Cuando una persona víctima de abuso sexual te cuenta, como puede, su experiencia, lo que menos necesita es sentirse juzgada, cuestionada.

Si una víctima se acerca a ti y saca las fuerzas suficientes para contarte su historia, no la juzgues, ten una escucha activa, pídele permiso si quieres abrazarla, pregúntale si quiere que le cojas la mano, acércate a ella dentro de los límites que ella decida poner. Estate ahí para lo que ella necesite. Muchas veces no es el hablar, es la compañía, aunque sea en silencio. Un silencio reparador si se tiene la actitud adecuada.

No son solo los recuerdos, hay que tener muy en cuenta la emocionalidad en la que te instalas. Es necesario sentir las emociones, pero tenemos que aprender a que no nos desborden. Necesitamos encontrar una forma de contención para que los recuerdos dolorosos de la experiencia traumática no nos sobrepasen, y evitar de esta manera revivir continuamente el acontecimiento.  Cuando las emociones asociadas al hecho traumático no las controlamos implica que nuestro cuerpo siente de manera similar a como cuando estaba ocurriendo el evento. Es algo automático en nuestro cuerpo y se necesita entrenar para poder dominarlo. Y esto lleva su tiempo. Estoy cansada de escuchar, ¿pero todavía estás con eso?.

Me costo tomar la decisión de pedir ayuda. Este planteamiento hace que muchas personas vivan en silencio todas las consecuencias que supone haber sido victima de abuso sexual. La ayuda psicológica es un paso importantísimo en la recuperación de cualquier evento traumático. PIDE AYUDA.

CL

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/abusos-sexuales-hombres/184952

https://www.dinero.com/opinion/opinion-on-line/articulo/soy-responsable-paso-incesto-padre-%e2%80%93-hij/109022

 

 

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