Mari Hamamoto Photography

Invisible pero con unas ganar enormes de decirle al mundo que existo; esa era la sensación que tenía todos los días.

Todo empezó hace 3 años, o tal vez un poco más. Me sentía feliz y cómoda en mi trabajo, con mis amigos y familia; de repente sin aviso, empecé a sentir angustia, temor, duda , cuando debía ponerme de pie para presentar. Al paso de los días, ese temor me empezó a consumir, me sentía “indefensa”, me temblaba la voz, me sonrojaba, las manos me sudaban, pensaba dentro de mi: “lo estoy haciendo mal”, “el público notará que estoy nerviosa” “ que vergüenza”

Me desconocía, no podía entender porqué me pasaba y lo más importante, no sabía cómo solucionarlo.

Busqué en internet varías alternativas, taller de comunicación, libros para vencer el miedo escénico y ayuda psicológica. Me decidí por la tercera opción, necesitaba indagar qué pasaba en mi interior. Encontré a Martha gracias a un artículo de una revista prestigiosa de mi País. La contacté y al cabo de 5 días empecé mi sesión.

El avance fue notorio, comprendí lo que le ocurría a mi cuerpo y cómo ese comportamiento constante le enviaba a mi cerebro un mensaje de alerta y autodefensa. Sucesos del pasado, aportaron al temor, miedo e inseguridad, más sin embargo, una vez los recordé  y procese, fue muy liberador. Fue como dejar atrás una carga que llevaba en mis hombros por muchos años.

Aprendí a conectarme con el aquí y el ahora, a respirar, a creer en mi, en mis habilidades y talentos.

Después de algunas sesiones, empecé a retarme, sabía que si no practicaba no podía poner en práctica los recursos que Martha me había enseñado. Empecé a ponerme de pie en pequeñas reuniones, manejé mi respiración y poco a poco fui haciéndolo mejor. Claro, existieron reuniones en las que me equivocaba, pero lo que rescato de eso es que ya no me reprochaba o deprimía. Sabía que era parte del proceso y en  una siguiente ocasión lo haría mejor.

Por razones ajenas a mi voluntad, debí suspender el tratamiento por un tiempo, pero hoy me siento diferente y consciente, tengo en mis manos herramientas de gran valor para caminar hacia adelante en búsqueda de mis objetivos y veo que cosas que me importaban ya no me importan.

P.O