Mari Hamamoto Photography

Me han regalado este espacio para contar mi experiencia, y me gustaría que este relato sirviera para que otras personas que han vivido la misma experiencia que yo, abuso sexual, al querer dar un paso al frente y para pedir ayuda. Es complicado superar sola esta experiencia traumática. No voy a contar mis vivencias, lo que quiero contar son las respuestas y las situaciones con las que me he ido encontrando a lo largo de mi vida en relación a este tema y me han hecho daño.

Creo firmemente que las experiencias hay que vivirlas en primera persona para poder comprender en profundidad lo que suponen. Y, aún así, la misma vivencia no significa lo mismo para las personas que la han padecido. El abuso sexual es una experiencia lo suficientemente traumática como para simplemente “dejarla pasar y no prestarle atención”. Pedir ayuda psicológica para enfrentarse a un problema complicado es un acto de valentía, aunque a veces nos congelemos solo de pensar en hacerlo.

Una cuestión muy recurrente y cuestionada son los mecanismos de defensa. Todos tenemos este tipo de recursos y son muy personales: lo que para ti es importante, puede no serlo para mí pero, aún así, hay que respetarlos. Los mecanismos de defensa que se pueden llegar a desarrollar, con cualquier experiencia traumática vivida, pueden ser muy diferentes en cada persona. Hay personas que necesitan hablar de la experiencia totalmente a oscuras, no soportan verse a sí mismas en esa situación, y esto hay que respetarlo. Hay víctimas que el mirar directamente a los ojos les produce demasiada ansiedad, hay que respetarlo. Hay víctimas que no soportan una cercanía física, esto hay que respetarlo, y situarse a un distancia prudente y pactada con  la persona, de tal manera que eso no sea un problema añadido en el trabajo durante el proceso. En definitiva, mecanismos de defensa muy particulares, como todos, que hay que respetar. Me he encontrado con situaciones en las que se me “criticaban” algunos de mis mecanismos de defensa, como por ejemplo, necesitar unas condiciones diferentes para dormir tranquilamente. Que son tonterías me dicen, y para mí son mi tranquilidad para poder descansar. Hay que respetar lo que produce sosiego en la vidas de las personas ¿no lo crees así?. ¿Quién define lo que es lo normal?. Este tipo de “críticas” me ha llevado a aislarme más en la vida, mucho más de lo que ya me aislaba el abuso en sí.

Cuando he compartido esta experiencia con personas cercanas o de confianza, muchas veces me dicen que “PASE PÁGINA ”. Esta frase es lapidaria para cualquiera. No se trata de pasar página o de intentar olvidar lo ocurrido. Lo que hay que hacer es llenar esa página en blanco y leerla sin que las emociones nos desborden. No tiene que escribirse siendo explícita en los recuerdos, basta con que la persona, a través de símbolos, palabras, dibujos, o lo que sea que le ayude a plasmarlo, sea capaz de reconocerse en ella, darle un sentido y que no duela. Que su margen de emociones sea lo suficientemente fuerte para poder verla una y otra vez sin que por ello se sienta sobrepasada. No es pasar página, es aceptar esa parte de tu vida y realizar un proceso de sanación para que no te abrume de tal manera que te disocie cada vez que entras en ese tema.

Otra situación muy común es la FALTA DE EMPATÍA. Tiene que ver con lo anteriormente citado, pero quiero centrarlo en la definición de empatía. La RAE la define como la capacidad de percibir, compartir y comprender (en un contexto común) lo que otro ser puede sentir. Muchas personas afirman ser empáticas, pero esto no siempre se ajusta a la realidad. No es que lo hagan a propósito, creen que lo son porque son buenas personas, pero cometen errores que pueden ser terribles para la persona que ha pasado por este tipo de experiencia. Lo cierto es que no tienen porqué saber, pero hay que ser muy cuidadosos y conocer lo que este tipo de vivencia puede suponer en un persona. Por poner algún ejemplo, algunas veces me he sentido juzgada. Cuestionada en relación a mi actitud: por qué no saliste corriendo, por qué no gritaste, por qué no peleaste. Esto en relación a la situación concreta. También  me cuestionaron por qué no lo dije antes, por qué hice esto o lo otro, si estoy segura de que aquello ocurrió así, etc. Cuando una persona víctima de abuso sexual te cuenta, como puede, su experiencia, lo que menos necesita es sentirse juzgada, cuestionada.

Si una víctima se acerca a ti y saca las fuerzas suficientes para contarte su historia, no la juzgues, ten una escucha activa, pídele permiso si quieres abrazarla, pregúntale si quiere que le cojas la mano, acércate a ella dentro de los límites que ella decida poner. Estate ahí para lo que ella necesite. Muchas veces no es el hablar, es la compañía, aunque sea en silencio. Un silencio reparador si se tiene la actitud adecuada.

No son solo los recuerdos, hay que tener muy en cuenta la emocionalidad en la que te instalas. Es necesario sentir las emociones, pero tenemos que aprender a que no nos desborden. Necesitamos encontrar una forma de contención para que los recuerdos dolorosos de la experiencia traumática no nos sobrepasen, y evitar de esta manera revivir continuamente el acontecimiento.  Cuando las emociones asociadas al hecho traumático no las controlamos implica que nuestro cuerpo siente de manera similar a como cuando estaba ocurriendo el evento. Es algo automático en nuestro cuerpo y se necesita entrenar para poder dominarlo. Y esto lleva su tiempo. Estoy cansada de escuchar, ¿pero todavía estás con eso?.

Me costo tomar la decisión de pedir ayuda. Este planteamiento hace que muchas personas vivan en silencio todas las consecuencias que supone haber sido victima de abuso sexual. La ayuda psicológica es un paso importantísimo en la recuperación de cualquier evento traumático. PIDE AYUDA.

CL

https://www.dinero.com/opinion/columnistas/articulo/abusos-sexuales-hombres/184952

https://www.dinero.com/opinion/opinion-on-line/articulo/soy-responsable-paso-incesto-padre-%e2%80%93-hij/109022

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