AYUDA MI HIJO/A ES TRANS

Por: Martha Escamilla – Psicóloga

“Nunca sentí que no fuera una niña, siempre he sido muy femenina, me gusta ser una niña, vestir como una niña, solo que tuve que vivir como un niño por 17 años, y “el problema” empezó cuando me decían que “era anormal”, porque empecé a sentirme anormal y es cuando en silencio empecé a odiar mi cuerpo”.

Vivir de esta manera, crea en la persona trans un sentimiento de inautenticidad constante al no identificarse con su cuerpo. Tristemente la historia que el/ella internamente empezará a decirse de si mismo, va a estar influenciada por las historias que otros dicen de él, por la manera en que lo ven. Al vivir en una sociedad donde el rol que desempeñamos, nuestros sueños a futuro y la manera de relacionarnos, están relacionados a nuestro género, la persona trans «no encaja en esta forma primaria de calificarnos». Por ello «algunos se sienten incomodos», y llegando a pensar que ese condición es intolerable y necesita ser corregido. De ahí que INJUSTAMENTE  la persona trans sufra discriminación, violencia y abuso en diferentes espacios sociales. Esto no solo aumenta el estrés, agobio, depresión, vergüenza, baja autoestima, etc.  sino que lo hace vivir con dudas constantes de en quién puede confiar, incluso tener estrés de algo tan básico como a que baño puede entrar sin ser agredido, es agobiante.

 

LA FAMILIA

también sufre mucho durante el largo y estresante proceso de cambio de genero, especialmente si hay cirugías de por medio.

Todos tendrán que desafiar sus propias creencias y sistema de valores.

Se necesita mucho amor, valentía, apoyo psicológico y emocional.

 

Dependiendo de la posición que cada persona de tu familia asuma, el proceso de transición de genero será mas o menos difícil.  Curiosamente, cuando los padres, parejas, hermanos, hijos empiezan a “salir del closet” y comparten con otros y encuentran apoyo, empatía y aceptación, les será más fácil comenzar a normalizar, no solo sus emociones sino la situación, y podrán dar más apoyo a su familiar. Tu compañía es crucial para disminuir el riesgo de abuso de sustancias, depresión, suicidio de la persona trans.

Es normal  que sientas MIEDO, tu hijo/a será o ya ha sido excluido, discriminado y víctima de acoso y el no poder protegerle, te puede generar impotencia, agobio y estrés.  También te puede preocupar que posiblemente no le sea fácil conseguir un trabajo o formar una familia. Algunos padres también me comentan que tienen miedo de que ellos puedan ser despedidos de su trabajo y/o excluidos por otros. Es un miedo entendible.

Como padres se tienen fantasías sobre el futuro de tus hijos, y seguro harás DUELOS algunos de esos sueños porque no se cumplirán. También se hace el DUELO por la parte física, porque sentirás que es como estar frente a otra persona que no conoces, aunque existen aspectos de su personalidad que se mantienen, el físico, su manera de hablar, vestir, comportarse, el nombre, el pronombre, su voz, gestos, la fisionomía, etc. todo cambia. Y esto lleva a un nuevo rol que desempeñarán en la familia y lleva tiempo acostumbrarse. Has tenido una hija por 15 anos y ahora esa hija ya no es hija. Lleva tiempo ajustarse a este nuevo rol, porque la manera de relacionarse psicológicamente cambia. Recuerdo una paciente que decía, “yo entraba tranquila al baño estando mi hermana, pero ahora que tengo un hermano, ya no me siento cómoda”.

Hay casos donde esta situación genera tantos CONFLICTOS y problemas que la persona trans no pueda vivir bajo el mismo techo que sus padres o pareja.  Incluso algunos padres trans deciden hacer su transición cuando los hijos son adultos para evitar perturbar el funcionamiento familiar. Hay quienes incluso esperanhasta después de la jubilación para hacer la transición y evitar problemas en el trabajo. Y hay casos en que deciden esperar a la muerte de sus propios padres para evitar enfrentar las posibles reacciones negativas de ellos.

Durante el proceso, se busca ir negociando, entre los integrantes de la familia, el nuevo rol. Se van haciendo ajustes para poco a poco, ir encontrando el equilibrio. Cuando “la inconformidad con su género” ya no es un secreto y se puede hablar de el abiertamente, y la persona se puede integrar de nuevo en la familia “sintiendo que su genero y su físico se corresponden”, es un proceso muy sanador para todos.  Aprenderán a vivir con la presencia y la ausencia, con la diferencia y la igualdad, con el ser y el no ser. Y darle sentido a toda la experiencia.

 

Contar historias no se trata solo de las personas que las cuentan, sino también de la sociedad que las habla.

 

Lo importante es que estas historias contadas, pueden ser reevaluadas para luego ser  contadas desde otro lugar mas certero.

¡OJALÁ  QUE TU HIJO/A PUEDA CONVERTIRTE EN QUIEN ES!

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Martha Escamilla