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ESPECIALIDADES

Aflicción y Duelo

La muerte del ser querido, no importa si la causa de la muerte ha sido – un accidente, un suicidio, una muerte repentina, una larga enfermedad, un bebe que no llego a nacer – puede llegar a ser una situación tan estresante, tan dolorosa, tan traumática que excede las barreras naturales de lo que podemos asimilar y soportar. Esto trastorna nuestra capacidad de responder, originando en nosotros sentimientos de impotencia, vacío, vulnerabilidad, desamparo, miedo, tristeza, culpa, confusión, entre otros.

El dolor es tanto que, la persona comienza a evitar hablar del tema, busca “anestesiar” las emociones porque se ve desbordada por ellas,  puede pensar que va a enloquecer, que nunca lo va a superar y se va

desconectando de ella misma. Lo cual hace que se quede sin recursos para funcionar en el día a día, en la vida y para superar el dolor.

El dolor y el estrés vivido, nos deja marcas y puede dejarnos estancados en el pasado con sensaciones, imágenes, olores del momento de la muerte y la enfermedad.