El abuso sexual es una de las experiencias más desgarradoras que un ser humano pueda vivir, ahora que un niño/a viva esa experiencia te deja vacío. Para mí esa situación fue casi como morir en vida, crecí sin autoestima, los adultos a mí alrededor hacían más grave cada sentimiento de desprecio hacía mí y la ansiedad que experimentaba ante la más mínima situación era para arrancarse el pelo. Siendo adolescente me cortaba, tomaba alcohol desde muy joven y buscaba ponerme en riesgo por que sentía que no valía absolutamente nada como ser humano. Luego de mis sesiones con Martha recuperé mucho de ese amor propio que el abuso sexual me quitó en el instante en que sucedió, reparé de una manera amorosa mi relación conmigo y logré ver y sentir desde otra perspectiva las circunstancias que me dolieron en la infancia.

El acto de amor más grande con nosotros es atrevernos a sanar nuestras heridas, y es aún más mágico si contamos con profesionales tan integrales como Martha.

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Martha Escamilla