Vivimos en una sociedad en la que hay establecidas, y se dan por hecho, demasiadas cosas. Una de ellas puede ser: el amor hacia tus progenitores. Pero qué ocurre cuando la madre no esta en las buenas y la malas.

Hay un TERROR ENORME a decirlo en voz alta por toda la carga que ello supone NO SOLO EN LOS HIJOS QUE NO QUIEREN A SUS PADRES, SINO TAMBIÉN EN LOS PADRES QUE NO SIENTEN NADA POR SUS HIJOS.

Juzgamos a la ligera este tipo de situaciones, sin pensar que detrás de una afirmación semejante puede haber, y casi siempre hay, situaciones de abuso o negligencia. O que, simplemente, no se estaba preparada/o para todo lo que supone ser madre/padre. No hay una formula mágica, no hay un libro de instrucciones para que nos guie en el duro trabajo de ser padres.

Pero, en esta ocasión, quiero centrarme en el mundo de las madres y la relación con sus hijos. Se espera que las mujeres crezcan, se casen, tengan hijos a quienes deberán amar incondicionalmente. Pero hay que tener claro que: no todas las mujeres PUEDEN ser madres, no todas QUIEREN ser madres y no todas están PREPARADAS para desempeñar ese rol y llevar a cabo todo lo que supone ser madre.

Este tipo de expectativas hacen daño a las madres y a sus hijos. A las madres, porque, A PESAR DE SU BUENA INTENCIÓN y asegurar que quieren a sus hijos, no tienen la capacidad de SOSTENER EMOCIONALMENTE a su pequeños(as) y no son empáticas con las necesidades de sus hijos. Algunas sienten culpa por ello, pero no saben como cambiarlo. Los hijos llevan en silencio la culpa por la ausencia de amor hacia la madre o han aprendido la sumisión, es decir, ocultar lo que sienten para evitar problemas con la madre.

Como sabemos el bebé, para su crecimiento y supervivencia, necesita el amor, la conexión y protección de la madre. Esta es la fuerza motriz principal. Pero cuando la madre “no está presente para su hijo o su presencia es tóxica”, esta necesidad no disminuye. La necesidad es tanta que a pesar que la madre no se pueda conectar emocionalmente con el/la niño(a), éste la sigue buscando y añorando desesperadamente.

 

El dolor emocional es tan fuerte que a medida que el niño(a) crece, va encontrando maneras para aliviar ese dolor y cierra muchos aspectos de sí mismos. De alguna manera, muere emocionalmente. Cuando la FUENTE DE AMOR, ES LA MISMA FUENTE DE DOLOR, el niño VIVE UN CONFLICTO INTERNO, una parálisis. Esto puede hacer que NO se desarrolle el apego seguro, la cercanía, la confianza y el amor hacia su madre.

Pero, ¿POR QUÉ UNA MADRE NO PUEDE TENER RELACION CON SU HIJO?

Puede ser, entre otras cosas, por la infancia vivida, la educación recibida, traumas no resueltos, el tipo de apego que tuvo con sus padres, relación con la pareja, tipo de embarazo, adicciones, etc. Todo esto puede hacer que la madre desarrolle un tipo de apego  “evitativo”, “ambivalente” o “desorganizado” con su hijo, lo que interrumpirá “el apego seguro” del niño hacia la madre. Probablemente esta es una de las razones DETRÁS DE ESA FALTA DE AMOR. Una falta de amor PARA QUIEN SE SUPONE ES UNA DE LAS PERSONAS QUE MAS VAS A QUERER EN TU VIDA. La clave será aquí entender cómo se ha llegado a esta situación y trabajar en ella.

Todos los padres comenten errores, no hay personas perfectas. Pero cuando el mismo error se comete de manera sistemática, hacia la misma persona, ya hay un problema. Y si la MADRE NO PUEDE RECONOCER que ha cometido un error, justifica su comportamiento e incluso niega, o minimiza los golpes, la crueldad, las criticas, el abuso, la negligencia, esta actitud “ ROMPE AL NIÑO POR DENTRO. Hace que se sienta, confundido, defectuoso, incompleto y pierda la confianza en la madre, en el mismo y el mundo. Y el tipo de apego desarrollado “evitativo o desorganizado” se afianzara aún mas.

Si una madre puede asumir su error, pedir disculpas, y se responsabiliza de sus actos, repara la relación con el hijo, es un ejemplo para el hijo y la relación se hace mas fuerte. Esto es muy sano. Pero las madres que no lo hacen, lleva a que el niño se culpe a si mismo por la ausencia de amor o protección de su madre hacia ellos. John Bradshaw dice que el niño se culpa, porque de esta manera tiene esperanza inconsciente que “si el cambia su comportamiento” , podrá hacer algo para que su madre lo quiera y/o cambie. Para el niño es más fácil y menos doloroso “pensar que el problema esta en él”, que ver la dolorosa realidad “Que está solo y desprotegido”.

Lo expuesto anteriormente puede ser una de las causas para que un hijo(a) afirme o sienta “no amo a mi madre”. Si se quita el mito del amor incondicional de los padres a sus hijos y de los hijos a los padres y se entiende la razones que hay detrás de ello, y se aceptar las emociones serán el punto de partida para LA RECUPERACIÓN de cada uno.

Fotos
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