Martha Escamilla

Psicóloga

Mes: enero 2019

Hay un grupo de personas que no nacimos vulnerables, sino que la sociedad nos hace vulnerables M. Dorrejo

 

HOMOSEXUALES, BISEXUALES, TRANS…
La persona ES, antes de ser un genero, hombre- mujer. Uno no nace NiÑo o nIñA, obviamente se nace con unos genitales, pero la sociedad nos va condicionando para encajar  en un rol. Así vamos dejando de SER, para HACER y esto es limitante y agobiante. 
De acuerdo el artículo publicado por “The Guardian”, sobre el libro de Walter L Williams, en su libro “ Dos Espíritus: Habla de una cultura indígena Americana, “Los Navajo”, donde personas andróginas, hombres femeninos y mujeres masculinas son vistos con mucho respeto, ya que son considerados como personas de “dos espíritus“. Debido a que estos hombres andróginos estaban comúnmente casados con un hombre masculino, o tenían relaciones sexuales con hombres, y las mujeres masculinas tenían mujeres femeninas como esposas. Desafortunadamente tanto los colonos españoles en América Latina como los ingleses en América del Norte los condenaron como “sodomitas”. Sin embargo, muchos nativos americanos se enfocaron en sus dones espirituales y a menudo las consideraban como líderes y maestros religiosos, en lugar de enfatizar la homosexualidad de estas personas”. The Guardian, Walter L Williams Oct 2010

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ADULTOS QUE FUERON ABUSADOS DE NIÑOS (AS)

“Tú no tienes una enfermedad, tú tuviste una infancia”.
Sebern F. Fisher
Muchas adultos han crecido sintiendose “raros”, “autistas”, o han dudado de su cordura por pensar, sentir o actuar de la manera que lo hacen, después de haber vivido un abuso sexual en la infancia. Hay quienes llegan a preguntarse “Soy NORMAL ?” Y es que un abuso sexual es un trauma que te rompe en mil pedazos. Te afecta a nivel fisico, mental, energetico, espiritual y emocional. El abuso sexual, es un trauma que contamina la relación contigo misma, con los otros, con el mundo, con Dios.
Generalmente el abuso sexual se lleva en secreto. Hay quienes ni siquiera recuerdan que les ocurrió y lo recuerdan de manera muy vaga.  Incluso, algunas pacientes pasan por varios tratamientos y tardan años, antes de revelar que fueron abusadas o recordar lo que les paso, por los mismos mecanismos de defensa, que inicialmente protegieron al abusado y encerraran este problema en un lugar, desde la vergüenza y la culpa. El problema es que si la persona no recibe el tratamiento adecuado no podra sanar.
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PREGUNTAS FRECUENTES

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SOY NORMAL
Recibo algunos correos de personas que han sido abusadas de niños(as), y han crecido sintiéndose culpables, impotentes, deficientes, con vergüenza, congelados y se preguntan “¿soy normal?” Lo que experimentas es una respuesta apropiada a experiencias amenazantes, abusivas, traumáticas y dañinas que viviste.
El abuso sexual, físico, emocional, así como la violencia, la falta de protección y negligencia por parte de los cuidadores, causan uno de los traumas más devastadores en un niño. Cuando la inocencia de un niño es robada por el abuso sexual, se afecta la autoestima, el desarrollo de la personalidad, la socialización y el logro. Un abuso sexual tiene un impacto en tu cuerpo, psique y tu vida que producirá cambios y afectará tu vida haciendo que te sientas “anormal”, confundido, que no puedas controlar tus emociones o sensaciones.
El trauma sexual es una herida sagrada. Es una intrusión en las partes más profundas, más delicadas y privadas de un niño” y más tarde puede impactar la intimidad en sus relaciones entre adolescentes y adultos.
Muchas personas nunca han hablado sobre el abuso que sufrieron y van por la vida pretendiendo que nunca ocurrió. No hay nada más confuso y agotador que pretender que estas bien, o que no fuiste abusado(a), especialmente cuando tienes todos estos síntomas. Esto crea mas estrés y mas síntomas.

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Cada persona es un mundo pero, en general, después de un abuso se pueden empezar a presentar estos síntomas: depresión, fobias, ansiedad, problemas psicosomáticos, imágenes intrusivas del abuso. También aparecen miedos, terrores, insomnio. Además, se puede tener dificultad para regular las emociones, es decir, la persona se siente “inundada”, sobrecargada por emociones o se siente como anestesiada, adormecida, camina por la vida desprovista de sentimientos, como un robot; se disocia, parece que está fuera de su cuerpo o tiene partes de su cuerpo que no siente.
También sucede que la víctima tiene muchas razones para sentir rabia y enojo. De igual forma, tiene problemas y dificultad de relacionarse con otras personas, social y sexualmente; le tiene miedo a la intimidad. Además, puede empezar a odiar su cuerpo, se siente sucia, desvalorizada, con baja autoestima, vergüenza, confusión, culpa, hipervigilancia. Algunas personas pueden incluso tener un comportamiento autoagresivo: mutilación con cortaduras, quemaduras o golpes, intentos de suicidio o suicidarse.
Esto comportamientos deben entenderse como una forma de acallar y aliviar todo el torbellino de emociones y sensaciones que lleva dentro. Ocurre también que la persona puede desarrollar conductas adictivas con el alcohol como una manera de calmarse.
Tu has vivido una o muchas experiencias traumáticas y no es posible sanar solo(a). Quieres ayuda, quieres empezar a entender por que actuas, sientes, piensas como lo haces?

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Algunas personas que fueron abusados(as) de niños no recuerdan que eso les ocurrió. Esto es así, porque los mismos mecanismos de defensa, que inicialmente le protegieron, “guardan bajo llave” toda esta experiencia dolorosa y vergonzante en un lugar “seguro”,  e impiden que este recuerdo, que tiene tanta carga emocional para la persona, sea recordado y actué como si eso no hubiera ocurrido. No es que la persona lo olvide, es que actúa como si nunca hubiera pasado. Esta es la manera de sobrevivir a su tragedia,  para lograr “su equilibrio” y evitar el conflicto. Estos mecanismos de defensa son importantísimos en el ser humano y cumplen sobradamente su función, pero también son un impedimento a la hora de sanar si se convierten en una forma de actuar constante, en un modo de vida.
Otras personas recuerdan vagamente algunas experiencias o sensaciones, pero no tienen claro si es realidad o es producto de su imaginación. Otras, aun recordando lo vivido, lo experimentan como algo sin trascendencia. Ellos (as) mismos dicen: “fue solo una vez”, “no fue tan grave”, “tal vez me lo estoy inventado”. El horror  y la confusión de saber que fue cierto es tan grande, que tienden a negar o minimizar lo ocurrido para poder continuar sobreviviendo.
Hay otras personas que recuerdan muy bien el abuso al que fueron sometidos en su niñez. Constantemente reviven muchas de las emociones vividas en la infancia: inseguridad, impotencia, vulnerabilidad, ansiedad, angustia, confusión, soledad, etc. También pueden tener dificultad para dormir y muchas veces tienen pesadillas. Estos recuerdos no hacen mas que abrir una herida que nunca ha sido curada. Una herida que busca ser tratada. Y se da una  lucha interna constante que necesita ser atendida.
Si usted esta en algunas de estas situaciones busque ayuda psicológica. El tiempo puede suavizar un poco, pero no cura.
El abuso sexual de menores es una forma de maltrato infantil. Son actitudes y comportamientos que realiza un adulto (generalmente varón) para su propia satisfacción sexual con un menor. El concepto de abuso sexual es amplio. Podemos hablar de penetración anal, vaginal y oral, caricias o proposiciones verbales explícitas y exhibicionismo. Es cualquier forma de contacto físico, con violencia o intimidación y sin consentimiento.
Cuando el abusado es un niño(a), el agresor emplea la manipulación emocional como chantajes, engaños, amenazas, violencia, etc. Es importante considerar que una conducta es abusiva cuando es vivida y sentida de este modo por la persona. Y hay que tener clara una cosa: la victima nunca es culpable.  El agresor, siempre es el responsable.
Para muchas personas revelar que se ha sido victima de abuso sexual o incesto no es nada fácil. Y para un hombre es aun mas difícil debido a prejuicios y creencias que existen aun hoy en día en la sociedad tales como:  “Si te abuso un hombre, eres homosexual” , “ si te abusaron, seguro harás lo mismo con otros niños”, “los hombres no lloran, si lloras eres un mariquita”.
Estas dudas y creencias harán que el adulto tenga intensos momentos de dolor, angustia, culpa y vergüenza acerca de su sexualidad.  Muchas veces estos sentimientos y emociones  les pueden llevar a hacerse daño a si mismos, tener pensamientos suicidas o tener problemas de adicciones. Además de los síntomas ya mencionados en el articulo “Revelando Secretos”.
Si este es su caso,  sepa que la orientación sexual de una persona nada tiene que ver con ser abusado sexualmente o no. Las personas homosexuales no son homosexuales porque las abusaron. Son homosexuales porque es su orientación sexual. De hecho la mayoría de los hombres que abusan de otros niños, son heterosexuales y la mayoría de los niños que sobreviven a un abuso sexual también lo son. Por otra parte, no todas las personas que abusan a niños, han sido abusados de pequeños. Como tampoco todas las personas que han sido abusadas en su infancia recrean lo que les sucedió en otros niños.
Recuerde que el que abusa sexualmente a un niño no lo hace por satisfacción sexual, lo hace para sentir que puede controlar, humillar y tener poder sobre el otra persona.

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Cuando un  niño(a)  es reiteradamente victima de abuso, cuando nadie lo defiende(a), cuando trata de protegerse y es castigado, cuando sus necesidades y emociones son ignoradas, cuando vive una situación de dolor, estrés y frustración extrema, etc., el menor entra en un estado de depresión y ansiedad permanente. Paralelamente, para sobrevivir, aprenderá la resignación, la desesperanza y esto se puede convertir en un patrón de vida si no recibe ayuda psicológica. Incluso muchas veces esta puede ser una de la causas para que la persona no busque ayuda psicológica.
El  vivir una situación de constante dolor y amenaza, de impotencia, de frustración, le produce tanto sufrimiento al pequeño, que este empieza a pensar: “ yo no puedo cambiar esto, nadie me puede ayudar”, y poco a poco se va dando por vencido, ya no se defiende, su sistema nervioso se apaga y  sus emociones “se contraen”, se congelan. El pequeño deja de ser ella/el.
Si fuiste abusado, sabes que  el impacto de este hecho no termina cuando el abuso cesa.  Este es un acto atroz e inhumano que rompe los limites personales, emocionales, sexuales y energéticos del pequeño(a). Provoca heridas profundas que dejan cicatrices tanto a nivel físico, emocional, espiritual como psicológico. Produce en la personas una serie de síntomas. Sin embargo, estos síntomas, pueden ser las semillas para iniciar el proceso de recuperación.
El abuso en la infancia hace que la persona no confie en otros. Por tanto la terapia ayuda a que poco a poco esa confianza y conexión con otras personas, vaya sanando. Que los vínculos sean mas seguros.
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