Todos, en algún momento de nuestra vida hemos experimentando, angustia, dolor, miedo, terror, etc. desencadenados por diferentes situaciones, que nos han marcado o herido. Algunas de esas heridas  con el tiempo sanan solas y hay otras heridas emocionales que a pesar del tiempo, no cierran, se infectan y nos van invadiendo.  Los síntomas se hacen insoportables, nos incapacitan y nos sentimos desbordados.
Podemos incluso llegar a preguntarnos: ¿Es posible sanar esta herida?, ¿Es normal sentirme de ésta manera?  ¿Pasará algún día mi dolor?,  ¿Estaré enloqueciendo?
NO TODAS LAS HERIDAS SANAN CON EL TIEMPO, SINO CON LO QUE TU HAGAS EN ESE TIEMPO
Cuando «nuestro sistema esta frágil»  o tenemos una » herida profunda» debemos darnos tiempo, para cuidar la herida, y buscar la ayuda de un «especialista» en el tipo de herida que tenemos. Hay quienes piensan que expresar el dolor no es sano, que si pretendemos que no existe éste desaparecerá, pero no es cierto, el dolor sigue ahí.  Otros dicen  «no me puedo permitir el lujo de ir a terapia, no tengo el dinero o no tengo el tiepo” o  «ir al psicólogo es para locos». Y hay quienes tienen miedo y no quieren ir a terapia.
Pero cómo saber si estoy lista para hacer terapia?
Tal vez la pregunta que te puedes hacer, es cuanto tiempo más quiero seguir sufriendo? El hecho que no quieras enfrentar tus miedos, no significa que es lo mejor para ti.  Te aseguro que cuando  tienes recursos para «ver y sentir tus miedos, emociones» te sentirás mejor.
La salud mental es tan importante como la salud física. Si buscas  soluciones rápidas, «beber” o adormecer los síntomas con «medicamentos”,  estos solo enmascaran los síntomas.  Como dijo Sigmund Freud  “Las emociones no expresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”.

@Marcus Cederberg Photograph

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